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lunes, 12 de octubre de 2015

Adolescentes . Rebeldes con Causa

NUEVO DOMINIO TERAPIA DE FAMILIA
www.terapiadefamilia.net

REBELDES CON CAUSA

“Y ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor”
                                                                       Efesios 6:4

Uno de las consultas que más me hacen en terapia es como enfrentar la rebeldía de los adolescentes, quienes de un momento a otro pasan de ser inocentes, tiernos y obedientes a iracundos, callados y desobedientes.  Los padres acostumbrados a esperar que sus hijos atiendan sus órdenes y recomendaciones se desconciertan frente a la nueva actitud, algunos pierden la paciencia, otros más débiles ceden a todas sus pretensiones para evitar alejarlos o que se lastimen, y en la mayoría de los casos se dan por vencidos, renuncian a ellos, alejándose más y más.

En artículos anteriores he dejado claro que la formación y estructura psicológica se forjan desde la niñez, los hijos se afectan en su salud mental desde la más tierna infancia, sólo si los padres están lo suficientemente sanos mentalmente evitaran afectar la vida de sus hijos.  Los padres ausentes, ocupados, exigentes y débiles, las madres dominantes y las indulgentes, generan vacíos emocionales en sus pequeños que se hacen manifiestos en la adolescencia.  En resumen todo lo que sembramos en nuestros hijos en las niñez, lo segamos en la adolescencia.  Entonces, ¿no hay nada que hacer? Pues sí, la adolescencia es una etapa de transición entre el niño y el adulto joven, quieren ser grandes con pensamientos de niños, dejan de preguntar de dónde vengo para preguntarse a donde van, por lo tanto hay un campo abierto para lograr llenar los vacíos emocionales antes de llegue la independencia y se cierre ante esa posibilidad.

Todos los adolescentes se sienten presionados en esta etapa y es por eso que resulta tan difícil atravesarla, algunas de estas presiones son:

  • Tiene que elegir ocupación para toda la vida
  • Debe elegir y seguir sus estudios
  • Debe romper los lazos emocionales con la familia
  • Está en la edad en que puede elegir el compañero de su vida  

Estas presiones los estresan y es por eso que su humor es tan variable, como padres debemos tener claro estos interrogantes y ayudarles a resolverlos al mismo tiempo que respetamos su independencia.

Si ya se han cometido los errores y no se puede volver el tiempo atrás, debemos restaurar la relación con nuestros hijos, una de las formas que propongo es aplicando  tres formas de amor  que he aprendido a través de mi profesión, pero especialmente en mi relación con el Padre por excelencia: Dios.  

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Los tres tipos de amor:

Amor de ternura: Se refiere al tipo de amor que se manifiesta físicamente: un abrazo, un beso, una caricia, acompañada de palabras de afirmación lograran llenar el vacío de aceptación que pudo experimentar en la niñez. Si usted siempre fue así con su hijo desde que nació, no tendrá ningún problema en aceptar sus expresiones de afecto.  Pero si no es así,  no pretenda que él lo acepte de la noche a la mañana, deberá tener paciencia, ir con calma, y empezar este proceso con un momento de reconciliación, aceptando sus errores, pidiendo perdón y confesándole cuanto desea expresarle su afecto, si acepta empiece con calma un abrazo, lo toma de las manos y le dice que lo ama, más adelante un beso, evite ser meloso(a), no lo haga en lugares públicos o frente a sus amigos, no le exija reciprocidad, usted sabrá que lo ha logrado cuando, sin pedírselo, él o ella se acerque a usted para abrazarlo(a) y besarlo(a).  

Amor de disciplinas: Se refiere a las normas y reglas que deben gobernar una casa, deben establecerse desde que se empieza la vida matrimonial, hace parte del respeto que tenemos el uno hacía el otro, no confundamos los malos hábitos con las características de la personalidad, “yo soy desordenado porque soy así” es un argumento absurdo e infantil. Un mal hábito es un mal hábito y se puede corregir, y usted va a seguir siendo la persona que fue, solo que mejor. Por eso las reglas empiezan desde la pareja y se fortalecen con la llegada de los hijos. Si no estableció reglas no espere que sus hijos acaten sus órdenes. La obediencia se aprende! En la adolescencia se debe llegar a un acuerdo con los hijos, dado el caso de que no esté formado en este aspecto.  Aplicar el primer tipo de amor es fundamental para que sea más fácil aceptar el segundo, no quiere decir que no se puedan dar al mismo tiempo, sino que el proceso de reconciliación es fundamental para la manifestación de los tres tipos de amor. Establezca entonces de común acuerdo, ojala en familia, las normas de la casa, y algo muy importante, usted por ser el padre o la madre no están exentos de violarlas, recuerde que la palabra convence pero el ejemplo arrastra.


Amor en las disciplinas: la violación de una norma exige una pena que no debe sobrepasar su capacidad de aguante, se debe cumplir, esto quiere decir que no es negociable, en eso consiste la firmeza. Hay muchos padres que ceden frente a las rabietas y al dolor de sus hijos, pero si no lo hacen más adelante lo lamentaran. De este tipo de amor hablare en particular en un próximo articulo donde explico la forma en cómo se debe aplicar la disciplina a los hijos.

Sigamos estas indicaciones y estaremos dando un paso seguro para la reconciliación con nuestros hijos adolescentes, no nos demos por vencido, no renunciemos a la tarea más maravillosa recibida de la vida y de Dios: el ser padre.
NUEVO DOMINIO TERAPIA DE FAMILIA
Por
Edgardo Buelvas Arrieta
Terapista de Familia 

jueves, 28 de mayo de 2015

Padres - Los Roles en el Hogar - El Papel de los Hijos

NUEVO DOMINIO TERAPIA DE FAMILIA

LOS ROLES EN EL HOGAR – EL PAPEL DE LOS HIJOS


Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo.  «Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa— para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra.»
                                                                                                          Efesios 6:1-3


Existen tres grandes responsabilidades de parte de los niños que deriva de su rol en el hogar y estas son la obediencia, el respeto y la honra a los padres. Antes de ver en detalle de que se trata cada una de ellas, los padres debemos concientizarnos de algunas verdades que tiene que ver con nuestros hijos:

1.    No hay niños malos, hay niños rebeldes.
2.    La rebeldía es producto de que los padres han caído en dos extremos: manifiestan desamor hacia el niño o le muestran amor excesivo y absorbente.

La tendencia al mal es una característica inherente al ser humano (Proverbios 22:15), en términos teológicos se conoce como concupiscencia, esto es verificable a través de la experiencia diaria, por ejemplo, reaccionamos fácilmente hacia estímulos negativos, recordamos más el mal que nos han hecho que lo bueno, estamos más inclinados hacía la mentira que hacia la verdad, mayor tendencia a las adicciones, resaltamos más las debilidades y defectos que las habilidades, etc. Solo hay un valor que hace posible inclinar la balanza hacia el lado contrario a la maldad y es el amor, el producto del amor es la bondad, entre otros (Gálatas 5:23).

De acuerdo con esto, si nuestra actitud como padres es mostrar desinterés y poca atención, básicamente, si no les demostramos que los amamos, la tendencia al mal se hace más fuerte, y se manifiesta a través de la rebeldía. Por otro lado, si les mostramos un “amor” excesivo y absorbente a través de la sobreprotección, el niño se vuelve mimado, crecerá como un pequeño reyezuelo creyéndose con derecho a todo y sin que tenga que hacer el mayor esfuerzo, por lo que la tendencia al mal se hace, también fuerte. Así que ambos extremos conducen al mismo punto.

¿Cómo logramos que nuestros hijos cumplan a cabalidad con su rol?, pues evidentemente este consejo sería más de tipo preventivo que curativo, ósea que los padres con bebes de cero a cuatro años están a tiempo de corregir actitudes de rebeldía en los hijos. Ya que una vez el niño establezca asociaciones de comportamientos, por ejemplo, “si hago pataletas me dan lo que quiero”, será difícil corregirlo y el patrón de conducta se afirmará, a no ser que se les brinde ayuda profesional y/o espiritual (tratamiento correctivo). Se les aconseja, entonces, a los padres establecer el equilibrio entre ejercer la disciplina con firmeza, darles la atención que necesitan, y demostrarles amor respetando el libre desarrollo de su personalidad.  Si desarrollan bien los roles ya planteados en los artículos El rol del padre y el Rol de la Madre, el equilibrio en la crianza se dará de manera natural.
NUEVO DOMINIO TERAPIA DE FAMILIA

Respeto de los problemas de conducta en niños y adolescentes los trataremos en un próximo artículo.

La obediencia
Los niños y adolescentes deben atender las instrucciones de los padres y verlas como una muestra de amor de parte de ellos, a través de las cuales le manifiestan su interés por protegerlos. La obediencia se afirma a través de las reglas, éstas no deben ser desmedidas e inalcanzables, o de lo contrario el niño se frustrará al no poder lograrlas.  Es importante que el padre sea firme en el cumplimiento de las reglas. Los hijos van a intentar de todas las formas probar su firmeza, por ejemplo, le propondrán negociar el uso de su video juego más seguido, si consigue buenas notas en su colegio, ¡no acceda!, debe recordarle que las buenas notas y su educación no son un producto y mucho menos canjeable, sino un patrimonio innegociable. Si accede después de ver su aparente interés y su carita de necesidad, usted estará perdido, ellos establecerán el patrón de conducta y sabrán como manipularlo. Frente a este ejemplo, no pierda la oportunidad cerrándose con un no rotundo, más bien plantéeles otro negocio, antes recordándole lo dicho respecto de que la educación es innegociable, dígale que si le poda el césped (En caso de que pueda), o si le ayuda con alguna otra labor casera durante una o varias semanas, podría tener lo que quiere, así aprenderá que conseguir lo que desea exige un sacrificio. Este patrón de conducta le servirá para toda la vida.

El respeto
Los hijos deben respetar a los padres, no ofendiéndolos, increpándoles o dañándolos físicamente. No deben levantar su mano hacia ellos, no deben gritarles, lanzarle insultos o utilizar lenguaje soez. Algunos padres de manera equivocada, les enseñan a sus hijos lenguaje vulgar desde pequeños, pensando que es un pequeño juguete que dice “paputa”. O complacen a sus hijos en todo. Luego que el patrón de conducta de la manipulación ha sido establecido lo que sigue es el irrespeto. Les gritaran y les insultaran donde estén, en la casa, en el súper, en el cine, de visita donde amigos y familiares, básicamente se cumplirá lo que afirma el Proverbio 29:15  “La vara de la disciplina imparte sabiduría, pero el hijo malcriado avergüenza a su madre”.


La Honra
Los hijos deben honrar a sus padres, básicamente es mantener el buen nombre, la dignidad y la estima hacia sus padres que han ganado por virtud propia. La honra es el resultado de buenos patrones de conducta, se hace manifiesto en la adolescencia, juventud y de manera plena en la adultez. Involucra en los hijos un buen comportamiento dentro y más aún fuera de casa, en el colegio, la universidad, el trabajo, haciendo manifiesto los principios y valores aprendidos. Estar atentos a los padres, cubrirles en su necesidad ya siendo ancianos, visitarlos, invitarlos a su casa, entre otras, hace parte de la honra que nuestros padres merecen.

Los hijos son un regalo de Dios, herencia de Él, por tanto es nuestra obligación cuidarlos y formarlos adecuadamente. Esta responsabilidad no debe ser delegada a nadie más, ni abuelos, vecinos, niñeras, profesores o amigos. De nosotros depende que puedan cumplir su rol dentro de la vida familiar.
NUEVO DOMINIO TERAPIA DE FAMILIA

Por
Edgardo Buelvas Arrieta

Terapista de Familia